Crítica sobre Uno de estos días

Que una lectora compare tu libro de relatos Uno de estos días con la obra de Richard Yates Revolutionary Road provoca cierto vértigo; que, además, reconozca haberle reportado vitales sensaciones (reconocimiento, agitación, cuestionamiento), te empuja ya incontroladamente hacia ese abismo de seguir creyendo, de seguir intentándolo. Desconozco si la Literatura, a estas alturas, conseguirá cambiar el mundo, pero al menos que altere siempre, de una u otra forma, los ojos de quienes por medio de ella se asoman a él. Críticas como esta hacen que el Arte valga la pena:

«Nuestra profe de taller literario siempre nos recuerda que “menos es más” y pienso que te has adueñado perfectamente de esa máxima, a pesar de la dificultad que ello representa. Lo simple no solo es bello sino necesario, y aún así, lo simple es lo más complejo de todo.

Lo que más destacaría de tu libro es ese monstruo “platoniano” que se crea engendrado por una apariencia que no se acerca en nada a la realidad. La realidad subyace, invisible para aquellos ojos y oídos que son incapaces de leer entre líneas. Cuando digo líneas no me refiero a las líneas del texto —que también—, me refiero a las líneas de la vida, de la vida cotidiana, la más salvaje de todas, la que nos arranca el aliento con solo un gesto o lo que aún es peor, la omisión de él.

Cada capítulo me ha robado una bocanada de aire. Un intento de no ahogarme en esas historias que también eran un poco mi historia. Y de quién no. Quién no se ha sentido alguna vez como alguno de esos personajes. Quién no ha dejado que el alcohol actuara desvirtualizando un momento que se quería dejar aparcado en el olvido. Quién no ha pensado mil veces en una situación que cuando llega ya se ha desvanecido y en nada se parece a lo que una vez se imaginó.

Resaltaría su enorme atemporalidad. Conseguirá tener el mismo efecto dentro de cincuenta años en cualquier lector. No está anclado en un aquí y un ahora. De igual modo, pudo haber sido leído, comprendido y amado hace cincuenta años.

El relato “¿Y hacia dónde vais?” me ha recordado muchísimo a la obra de Richard Yates Revolutionary Road. Recuerdo que la primera vez que leí ese libro me encantó su desencanto por la vida exigida y he vuelto a experimentar esa misma sensación con tu obra.

Creo adivinar cuál es tu capítulo favorito, tal vez el homónimo, “Uno de estos días”, por esa prosa salvaje que te lleva de un lugar a otro, de un sentimiento a otro, que te marea entre devenires para acabar aferrándose al sentimiento más honrado que todos en algún momento hemos padecido. Es en él dónde he encontrado la franqueza del autor, escribiendo lo que quiere escribir y no lo que otros quieren escuchar.

Aunque debo reconocerte que mi predilecto ha sido el primero, “Qué hacer”. Tal vez por mi amor desconsiderado a los finales inesperados-esperados. Esos finales que se avecinan desde la primera hoja y a su pesar te remueven en el último momento. Las mujeres somos así, siempre esperamos ese último giro, ese último cambio, a sabiendas de que no ocurrirá.

Bueno, como ves, yo sí que me explayo. Permítemelo, es mucho lo que me ha reportado tu obra. […] Te pido el favor que sigas escribiendo tal cual, porque mientras sea así yo seguiré sintiendo cada palabra, cada gesto y cada realidad, que para nada tiene que ser la verdadera realidad»,

Birginia J. Guerrero, lectora.

Uno de estos días (edición física) en la librería sevillana Especies de Espacios.

UNO DE ESTOS DÍAS (edición física) en la librería sevillana Especies de Espacios.

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