Sobre Toni Erdmann, de Maren Ade

La vida es aquello que pasa mientras hacemos planes. Algo así ya dijo en su día John Lennon, y algo así dice el histriónico padre coprotagonista al final de esta personal (por momentos surrealista, esperpéntica y soterrada) cinta alemana. Pero, por encima de esto, Toni Erdmann nos enfrenta ante un retrato social, económico y cultural de una generación, la actual, sumida en una profunda crisis de valores, alienada; una contemporaneidad a veces absurda que se combate/acepta, cómo no, desde el propio absurdo (que se titule Toni Erdmann y no Winfried Conradi, nombre real del personaje, puede ser una declaración de intenciones simbólica al respecto). La cinta, nominada a los premios Oscar 2017 en la categoría de mejor película de habla no inglesa, nos da una visión poco juzgadora, dejando al espectador la responsabilidad de decidir, posicionarse, definir. Con una interesante estructura narrativa y algunas escenas/situaciones para enmarcar (pues contiene una de las mejores escenas cómicas de desnudos grupales que he visto) es muy recomendable para quienes gusten de bucear entre subtextos (y para quienes alguna vez hayan recibido un rallador de queso como regalo de cumpleaños).

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