¿Nos encontramos?

Aprovechando el lanzamiento de la edición digital de mi libro Uno de estos días (desarrollada por palimpsesto 2.0), justo cuando se cumple un año de su publicación en papel, Casa del Libro Sevilla organiza hoy, a las 19:30 horas, un productivo encuentro público donde departir sobre esta obra y la literatura que propone.

El acto contará con la participación de los escritores Francisco Gallardo, Teo Palacios y Concepción Perea.

1799009_10152617316964055_4706682619669533555_o

Anuncios

Crítica sobre Uno de estos días

Que una lectora compare tu libro de relatos Uno de estos días con la obra de Richard Yates Revolutionary Road provoca cierto vértigo; que, además, reconozca haberle reportado vitales sensaciones (reconocimiento, agitación, cuestionamiento), te empuja ya incontroladamente hacia ese abismo de seguir creyendo, de seguir intentándolo. Desconozco si la Literatura, a estas alturas, conseguirá cambiar el mundo, pero al menos que altere siempre, de una u otra forma, los ojos de quienes por medio de ella se asoman a él. Críticas como esta hacen que el Arte valga la pena:

«Nuestra profe de taller literario siempre nos recuerda que “menos es más” y pienso que te has adueñado perfectamente de esa máxima, a pesar de la dificultad que ello representa. Lo simple no solo es bello sino necesario, y aún así, lo simple es lo más complejo de todo.

Lo que más destacaría de tu libro es ese monstruo “platoniano” que se crea engendrado por una apariencia que no se acerca en nada a la realidad. La realidad subyace, invisible para aquellos ojos y oídos que son incapaces de leer entre líneas. Cuando digo líneas no me refiero a las líneas del texto —que también—, me refiero a las líneas de la vida, de la vida cotidiana, la más salvaje de todas, la que nos arranca el aliento con solo un gesto o lo que aún es peor, la omisión de él.

Cada capítulo me ha robado una bocanada de aire. Un intento de no ahogarme en esas historias que también eran un poco mi historia. Y de quién no. Quién no se ha sentido alguna vez como alguno de esos personajes. Quién no ha dejado que el alcohol actuara desvirtualizando un momento que se quería dejar aparcado en el olvido. Quién no ha pensado mil veces en una situación que cuando llega ya se ha desvanecido y en nada se parece a lo que una vez se imaginó.

Resaltaría su enorme atemporalidad. Conseguirá tener el mismo efecto dentro de cincuenta años en cualquier lector. No está anclado en un aquí y un ahora. De igual modo, pudo haber sido leído, comprendido y amado hace cincuenta años.

El relato “¿Y hacia dónde vais?” me ha recordado muchísimo a la obra de Richard Yates Revolutionary Road. Recuerdo que la primera vez que leí ese libro me encantó su desencanto por la vida exigida y he vuelto a experimentar esa misma sensación con tu obra.

Creo adivinar cuál es tu capítulo favorito, tal vez el homónimo, “Uno de estos días”, por esa prosa salvaje que te lleva de un lugar a otro, de un sentimiento a otro, que te marea entre devenires para acabar aferrándose al sentimiento más honrado que todos en algún momento hemos padecido. Es en él dónde he encontrado la franqueza del autor, escribiendo lo que quiere escribir y no lo que otros quieren escuchar.

Aunque debo reconocerte que mi predilecto ha sido el primero, “Qué hacer”. Tal vez por mi amor desconsiderado a los finales inesperados-esperados. Esos finales que se avecinan desde la primera hoja y a su pesar te remueven en el último momento. Las mujeres somos así, siempre esperamos ese último giro, ese último cambio, a sabiendas de que no ocurrirá.

Bueno, como ves, yo sí que me explayo. Permítemelo, es mucho lo que me ha reportado tu obra. […] Te pido el favor que sigas escribiendo tal cual, porque mientras sea así yo seguiré sintiendo cada palabra, cada gesto y cada realidad, que para nada tiene que ser la verdadera realidad»,

Birginia J. Guerrero, lectora.

Uno de estos días (edición física) en la librería sevillana Especies de Espacios.

UNO DE ESTOS DÍAS (edición física) en la librería sevillana Especies de Espacios.

El cineasta Ramón Luque habla sobre Uno de estos días

El escritor y director cinematográfico Ramón Luque (El Proyecto ManhattanHollywood o Historias de Lavapiés, cinta recientemente estrenada en el Festival de Cine Español de Málaga) hablaba así sobre mi volumen de relatos Uno de estos días durante su presentación, el pasado abril, en la librería madrileña Cervantes y Compañía:

“Los relatos de José Iglesias Blandón obedecen sin duda a su talento, pero especialmente a su tesón y trabajo, a su obsesión por un estilo de literatura. Aunque soy enemigo de las teorías, podríamos hablar de cierto minimalismo, o quizá realismo cinematográfico, pero sólo serían etiquetas.

El origen de esta forma de escribir cuentos se encuentra en Chéjov. Situaciones cotidianas, pequeños sucesos donde en un principio apenas parece suceder nada, avatares presuntamente mundanos y aburridos que recogen en el fondo todo un universo de significación. Tras el escritor ruso, muchos otros limaron ese estilo de contar: John CheeverRaymond CarverLorrie Moore… Incluso se ha querido incluir en este grupo a la canadiense Alice Munro, reciente premio Nobel de Literatura.

Uno de estos días manifiesta claramente las influencias de al menos algunos de estos autores: no parece que se cuente algo importante, sin embargo ésa es la clave de la narración, contar hechos cotidianos que en el fondo muestran y revelan cosas importantísimas: la soledad, las dificultades de comunicación en parejas y matrimonios, la búsqueda de un sentido de vida… Personajes que intentan negociar con la existencia y casi siempre pierden demasiado: sus expectativas se derrumban. En los relatos de José Iglesias Blandón aparecen mujeres y hombres que ante los problemas no pueden hacer otra cosa más que descubrir sus limitaciones. Ello les obliga a rebajar sus sueños. Y todo contado con austeridad y sin adornos, aunque con sutileza, con cierta elegancia, haciéndonos partícipe de sus sentimientos: ansiedades, fingimientos, susceptibilidades, perplejidad.

Querría destacar el relato ‘No se puede cambiar un solsticio’, donde encontramos, cómo no, a una pareja en problemas. Aquí José Iglesias Blandón se atreve con un juego metaliterario: uno de sus protagonistas es escritor y profesor de Literatura y se establece paralelismo entre la historia de esa relación en crisis y la ficción que el personaje está trabajando, es decir, el relato que está escribiendo, también titulado ‘No se puede cambiar un solsticio’, sobre, según su autor, ‘la peligrosa inercia del movimiento. Dos personajes avanzan en perpetuo cuestionamiento, aunque sin preocuparse demasiado por posibles respuestas’ (página 48). Personas inteligentes que intentan avanzar, pero a veces lo hacen… porque toca; personas con lucidez para reconocer que, emprendan ya cualquier camino, seguirán quizás engañándose a sí mismos.

Metaliteratura. Relato dentro del relato. Esto es interesante porque se aplica al mismo texto que escribe José Iglesias Blandón, a los relatos que ha leído y seguramente a parte de la realidad que como escritor ha vivido u observado. En la página 53 hay un diálogo que me gustaría citar:

‘—No me considero una mera conformista —dice ELLA—, es más bien…

—Puede ser exactamente eso —dice ÉL—, no reconocer que…

—Pásame la sacarina, por favor, y…

—Espera, voy a…

—Ahora nos hemos convertido en…

—Por pretender salir ilesos sin…

—Y yo creo que me he vuelto adicta a tu…’

Observamos un deliberado recurso que brilla con luz propia: frases de la conversación sin terminar, interrumpidas, para reflejar el abismo emocional de una pareja que no se comunica porque no escucha. Este tipo de literatura requiere un lector atentoactivo, y seguramente leer y degustarla más de una vez.

Sólo me resta felicitar a José Iglesias Blandón por su libro porque ha escogido retos grandes; no quiere poner las cosas fáciles y toma para ello quizás a los mejores maestros: escritores que saben reflejar las frustraciones de la vida y las aspiraciones y miedos más humanos en apenas un puñado de palabras, sin alharacas, sin burdas estrategias, con sinceridad, técnica, talento y tesón. Enhorabuena.”